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Spoiler: A veces, como en este caso, lo que es correcto no siempre tiene más flow

¿Reggaetón? (forma aceptada pero no recomendada por la RAE)

¿Reguetón? (aceptada y recomendada por la RAE)

¿Reggaeton? (forma en inglés y en contextos anglófonos)

¿Reggueton? (poco usada, pero existe)

¿Regguetón? (poco usada, pero con tilde)

¿Regaetón? (con tilde, pero sin adaptar la “gg” común en algunos medios)

¿Reggaeton’? (con apóstrofe, en algunos usos estilizados y callejeros)

“De calle, pero elegante” (Tego Calderón)

El punto es que, por más que “reguetón” se acomode más a las normas de ortografía y gramática de nuestro amado idioma español, podría desconocer una historia que es importante en la génesis del reggaetón: el reggae. 

Sin embargo, no es la primera vez que la forma adecuada de usar nuestro idioma luzca menos cool. Tomemos por caso estas formas “correctas” (pero sin flow), según la Real Academia: 

Empecemos por lo importante: deberías escribirlo como te nazca. Pero las normas son las normas. Y, si de normas se trata, la RAE (que para los efectos es quien aclara las dudas sobre el uso correcto del idioma) ya se manifestó: la forma apropiada de escribirlo en español es  “reguetón” —aunque le falte flow—.

Güisqui —de whisky— (suena a un error de ortografía en vez de una bebida elegante).

Cederrón —de CD-ROM— (que parece nombre de villano ezpañolete noventero).

Yogur —de yogurt— (esta se siente como si le faltara algo, tipo yogurt pero sin bacilos).

Béisbol —de baseball— (más corto, sí, pero pierde el dinamismo del original).

Jonrón —de home run— (sin comentarios, mejor).

“Y aunque no es correcto, ya no sé vivir sin su amor” (Don Omar)

Pero no solo les falta flow: las palabras correctas para decir flow en español son “actitud” o “estilo”. Y conocemos muchas personas que tienen actitud, pero no flow; o tienen estilo, pero no estilo con flow

Y todavía hay más: en vez de cool, lo ortodoxo sería decir “fino”. Pero estaremos de acuerdo en que algo puede ser fino y no por ello necesariamente cool

En todos estos ejemplos encontramos lo mismo: las formas correctas no terminan de comunicar completamente el sentido que deseamos expresar, ni el mood que sentimos cuando las pronunciamos. Les sobra corrección pero les falta algo. Podrías decir “grima” en vez de cringe, pero definitivamente no se siente igual.

Así, “Reguetón” podrá ser la forma recomendada, pero carece de algo crucial: la mención al reggae (que, según la RAE, deberíamos escribir “regué”). 

Escríbelo como te parezca bien, pero al digitar “reggaetón” en el teclado de tu celular, estás reconociendo la historia de muchísimos inmigrantes jamaiquinos que fueron a trabajar en la construcción del Canal de Panamá. Así es, entre 1904 y 1914 se presentó una oleada de inmigración desde ese país, hombres y mujeres que prestaron su fuerza de trabajo para la construcción de esa gran obra. 

Una vez en Panamá, además de trabajar, llevaron sus raíces, su identidad cultural, dentro de lo cual estaba, cómo no, el reggae. Pasarían años hasta que las fusiones aparecieran. 

Esa influencia musical se mezcló con ritmos locales y afroantillanos, de lo cual surgió el reggae en español (años 70 y 80). Artistas como El General adaptaron el dancehall jamaiquino al español (o sea que, sí: “El meneíto” hace parte de las raíces del reggaetón). 

“Si necesita’ reggaetón, dale” (J Balvin)

Años después, en Puerto Rico, el underground fusionó estos ritmos con hip-hop y dembow, beat derivado del dancehall jamaiquino. En los 90, esta escena creció con casetes clandestinos y evolucionó en los 2000 con exponentes como Ivy Queen, Daddy Yankee y Tego Calderón. 

Así que, al final del día, escribir reggaetón no es solo una cuestión ortográfica: es un acto de memoria. No es capricho ni rebeldía contra la RAE; es reconocer que sin Jamaica, sin el reggae, sin el dancehall, el reggaetón no existiría. 

Puedes escribirlo como quieras, pero si realmente entiendes de dónde viene, ya sabes qué letra no puede faltar.

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